domingo 25 de septiembre de 2011

'EXTRAVÍOS', el nuevo poemario de Rubén Aguilar




Creo que la poesía obedece a estados.
Creo que los poemas son (o debieran ser) pedazos de uno mismo
que se arrancan y se tragan para alcanzar dicho estado.
     Hay quienes nunca lo entienden y prefieren salir de compras.
     Hay quienes no soportan el dolor y prefieren salir de compras.
     Y hay otros que, saludablemente, empiezan a sentir ya un extraño apetito.

Carlos Santa María



Perdido entre el amor y la muerte.
A propósito de Extravíos, de Rubén Aguilar

 Por Roy Dávatoc
 

Así como el amor y la muerte, la mente y el cuerpo, independientemente, entran en una lucha constante con el tiempo, sorteando situaciones que muchas veces quedan en la memoria como animales pre-históricos.
    Cada acción, cada paso vivido, cada recuerdo se es transformado en un verso en el papel.
    Y esta vez Rubén Aguilar, en esta nueva entrega poética titulada Extravíos, parece dejarnos códigos descifrados y otros por descifrar en su yo poético.
   Sustancial, evocador, nostálgico total ante su inspiración, el poeta padece de un sentimiento lúdico arraigado que muchas veces radica en la descripción de la belleza no sólo física de quien lo inspira, sino también en la belleza del alma, del espíritu.
   Reminiscencias de su niñez, pero siempre nostálgico del hogar y de la madre que muchas veces es manantial de ternura, Rubén sufre el abandono del amor y se llena de lamentos por el tiempo que dejó escapar de sus manos mientras aprendía a vivir.
   El profundo respeto a la vida y a sus pequeñas cosas, hacen del poeta necesitado del amor maternal a pesar de la distancia y del tiempo que ha visto pasar su adultez como una rauda estrella cayendo del firmamento como si fuera fruta madura.
   Pero el poeta no se cansa, ni de contemplar su presente, ni de soñar como los niños bajo cielos estrellados de su natal Quiruvilca; pues sabe que lo pasado queda como un recuerdo que siempre ha de doler.
   Quizá se podría pensar que éste es un poemario lleno de nostalgia al leer esta descripción, pero lo cierto es que en Extravíos no sólo encontrarán el dolor que nos causa algo querido por su ausencia; sino, hallarán a un poeta revelado en partículas de todas esas prendas que lo hacen sombra; lo verán con el alma a flor de piel, despojado de todos los sentimientos y confundido con la ausencia de los mismos, los cuales lo llevarán a la más profunda reflexión como ser humano.
   Es importante rescatar la visión futurista de Aguilar en esta entrega cuando menciona a su creación que hoy por hoy es la palabra, el verbo limpio de culpas hecho carne; en el poema “d” que pertenece a Versos simples, una sección del poemario. Cito “d”:

Para crearte
me hice humo y esperma
canción y salvajismo
divisaste la luz en las tinieblas
entre graznidos y cantos de relojero
miraste la quietud de la tarde
tu figura emergió
(naturaleza perfecta)
ahora
eres simplemente
papel en blanco donde la historia
se escribe a la sombra de tus huellas
pero el semen se hizo carne
y tu sonrisa se hizo realidad.
 
Extravíos es un poemario lleno de gratas sorpresas donde el poeta también se revela contra lo divino, porque siente que hay golpes más fuertes que el odio de Dios, y con ello hace de la poesía su propia divinidad: con esto nos revela que el hombre puede ser su propio dios.
    Rubén pretende, como el que suscribe, prescindir de Dios y ser un ícono de llamado de atención, porque el poeta no soporta tanto dolor en este humano mundo doblemente doloroso y reflexivo.
   Pero como todo artista, Aguilar siempre vuelve al amor y a tocar todos los caminos del mismo; esperanzado en lo prohibido y lo soñado, anhelando los caminos más inhóspitos del arte de amar.
Podría citar cada excelente poema que contiene esta buena entrega poética, pero para muestra un botón en su poema “d” antes citado.
   Se dice que todo poeta necesita sólo una oportunidad para exponer su trabajo y mostrar lo mejor que ha hecho; yo creo y sostengo mi palabra bajo responsabilidad que somos nosotros, los lectores, los que tenemos la oportunidad única de disfrutar de un trabajo preparado y maduro como Extravíos para ser no sólo deleite y regocijo, sino también para descubrirse y conocerse un poco más a través de Rubén en cada lectura que será como descubrirse en el centro del océano: un único universo.

Lima, 2011