Sobre una 'noche'; la sinfonía y lo poético.


SOBRE UNA 'NOCHE', LA SINFONÍA Y LO POÉTICO

Lunes doce de mayo. A punto de ocho pe eme. 

Llego a Barranco buscando el local "La Noche", y los recuerdos de la ciudad, la nostalgia de la infancia por una plaza que ahora viste distintas formas y colores que no dibujan nada de mi niñez, se aglomeran lentamente mientras el aire se muestra tibio, aunque muchos dirán que es 'frío'. El tráfico, la llovizna, el tabaco, los productos del ego, muchas distancias, los libros, el arte que se respira, la familia, las visitas, el proceso de todo descubrimiento, me indican que Lima siempre es un buen espacio para volver.

Deambulo por la plaza buscando, o buscándome, tratando de hallar un retrato o recuerdo. Busco direcciones, alguna calle semejante; quiero preguntar por donde queda el lugar indicado, pero uno siente que todas las puertas se abren, todas las calles son conocidas, cuando eres del lugar, y a pesar de que regreses después de mucho tiempo, es imposible perderse. En una esquina cerca a la avenida por donde el Metropolinano transita en horarios de oficina, como mucha gente, como muchos tantos, encuentro el "La Noche" e ingreso. 'Por la otra puerta', me dice el barman. Bajo, un espacio a dos aguas, empujo, la gente reunida alrededor de las mesas y bebidas escuchando al que lee: el poeta y amigo Hector Naupari. Identifico en en medio de todo al maestroEfrain Altamirano Caceres; el saludo, los abrazos; me presenta a un poeta de Piura (y Bernal en la memoria), Martín Córdova, y recuerdo que hace varios años (en el 2008, si no me equivoco) hicimos un evento en Trujillo, un encuentro de grupos literarios jóvenes y por ahí cayeron los amigos de 'Plazuela Merino'. 'Claro', me dice, 'estuvimos ahí'. El tiempo, siempre el tiempo. Más allá, de pie, entusiasta de los buenos, tomando fotos y llenando de energía la noche, Julio Benavides, director de Ediciones Vicio Perpetuo Vicio Perfecto, me ve y se acerca; saludos, abrazos, la buena nueva y las gracias por la invitación. Lo dejo en lo suyo, 'Hablamos en un rato', y me siento a escuchar.

Acompaño a Efraín y Martín. Pedimos una jarra de cerveza, charlamos en intervalos. Termina la lectura, luego los aplausos, y Julio sube al escenario y se permite mandar saludos a los recién llegados. Un par de invitaciones a varios eventos y la lectura continúa. El motivo: la presentación de la antología poética "Sinfonía lírica. Muestra de poesía total". Varios poetas integrantes de la antología presentes leyeron sus textos mientras las cámaras de amigos, familiares, e hinchas de los eventos que siempre se dan cita, hacían lo suyo con esmero. Desfilaron por la 'noche' Mayra Juárez, Norith Ramos, Ernesto Lozano, Fernando Cuya, el mismo Julio; y ya para terminar la velada nos invita a Efraín y a mí a leer un par de textos. "Mi nombre es Oscar Ramirez, tengo treinta años y este es mi ego", y a volar. Leí dos poemas de mi tercer poemario. Estar en ese escenario fue muy interesante, mejor que bueno; será el lugar, el nombre, la magia de la distancia y la mística inexplicable, pero todo salió genial.

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